Denunció 22 veces a su ex pareja, que está libre tras 8 meses preso

05.10.2014 21:05

Fue por varias palizas y 10 violaciones a la prohibición de acercarse. La condena judicial original fue de 3 años de cárcel. Ya está libre y se mudó a veinte cuadras de la víctima, que está en un refugio. Su caso es el único con sentencia entre 200.

No vive. Desde hace 4 años lo que tiene no es vida, y peor aún, siente que la muerte está cada vez más latente."Me va a matar. Yo estoy convencida de que el día en que me encuentre en la calle me mata", dice con una contundencia que congela. Se trata de una mujer que denunció a su ex pareja 22 veces por las palizas que él le daba y las incesantes violaciones a la prohibición de acercamiento, dictada por un juez. Sin embargo, el agresor que fue condenado a 3 años de prisión, pasó sólo 8 meses en la cárcel y ya en libertad se fue a vivir a menos de 20 cuadras de la casa de ella. Aunque parezca increíble, este caso es el único que recibió sentencia de entre 200 que ingresaron -en un año y medio- a la Fundación Sobran los Motivos, que asiste a víctimas de violencia de género. Desde allí piden una fiscalía exclusiva para delitos de género.

El nombre de la víctima se reserva para preservar su integridad. Convivió con el agresor sólo 8 meses, y de esa relación nació un hijo, que hoy tiene 4 años. Según relata la mujer, mientras convivieron no hubo violencia.

Todo empezó cuando me separé de él, porque se negaba a hacerlo. Después de las palizas, recibí reiterados abusos sexuales que la policía archivaba porque me decían que no los podía probar porque era mi ex pareja. Un día me atropelló con la moto, cada día empeoraba más", revive la mujer que durante los cuatro años que duró el asedio constante se mudó diez veces, buscando desorientar a su ex pareja, que siempre se las ingenió para encontrarla.

Luego de denunciarlo insistentemente en la Oficina Fiscal Nº2 de Ciudad, acudió al Sexto Juzgado de Familia, donde consiguió, en 2011, una prohibición de acercamiento a ella y a su hijo. Así el agresor no podía acercarse a más de 300 metros.

Pero el 5 de noviembre de ese año, el hombre llegó a la casa de su ex pareja y, según consta en el expediente, "entró, le propinó un golpe de puño en la boca, la tiró al piso, la pateó en las piernas y en el estómago, y le dio otro golpe en el ojo derecho. Luego, la tiró contra la pared, provocando que se golpeara la cabeza, ocasionándole un hematoma que le generó seis días de incapacidad laboral".

Violó al menos 9 veces más esa prohibición y por "su conducta reiterativa y el alto grado de peligrosidad demostrado en las pericias psicológicas" fue condenado por la Quinta Cámara del Crimen, presidida por Laura Gil de Chales, en juicio abreviado, a 3 años de prisión por "desobediencia a la autoridad, violación de domicilio y lesiones leves dolosas en concurso real con amenazas y coacciones", en 10 hechos.

Las amenazas no cesaron
"Ella ingresó al refugio cuando su marido ya estaba preso. Fue porque los familiares de él la amenazaban continuamente. No podía hacer su vida normal porque si tomaba tal colectivo o iba a tal negocio se encontraba con los familiares del agresor, que la continuaban hostigando porque entienden que él estuvo preso por culpa de ella", recuerda Belén Reale, abogada de la Fundación Sobran los Motivos, quien junto con la víctima confirmó, el 21 de agosto, que el condenado estaba libre porque el artículo 13 del Código Penal fija que los sentenciados a 3 años deberán cumplir sólo 8 meses en prisión siempre que los informes penitenciarios no sean adversos, como ocurrió en este caso.

Una fiscalía exclusiva para este delito

Este caso es moneda corriente puertas adentro en el refugio de la Fundación Sobran los Motivos, que contiene a mujeres víctimas de violencia de género. En un año y medio que lleva funcionando el refugio, al que se sumó también una casa de día, por allí pasaron 200 víctimas cuyos casos están judicializados. Sin embargo, sólo el caso antes mencionado fue el único en obtener una sentencia. "Lo que sucede es que actualmente los fiscales no tipifican estos casos con la perspectiva de la ley de violencia de género y las caratulan como lesiones leves, que son excarcelables. Además, no existe una comunicación entre las fiscalías, por lo que las distintas denuncias quedan repartidas en diferentes lugares y nadie hace seguimiento alguno para unificar las causas contra un mismo agresor", asegura Soledad Benegas, presidenta de la fundación.

Como ejemplo de la nula información que cruzan las fiscalías valga un hecho que ocurrió hace dos meses: "La mujer llegó corriendo a un hospital, fue atendida e hizo la denuncia en la Oficina Fiscal 2 de la Sexta Sección, donde dejó constancia de que se iba de su casa por violencia de género. El agresor, que era su pareja, fue a otra fiscalía de la Cuarta y puso una denuncia por averiguación de paradero. Él estaba denunciado por haberla golpeado, pero nadie cruzó ningún dato, ni nombre, ni nada, y desde la oficina fiscal enviaron la foto de la mujer a la prensa pidiendo por su paradero. Aunque suene increíble, la Justicia terminó colaborando para que este agresor encontrara a su mujer", repasó Benegas.

Desde la fundación piden que se cree una Unidad Fiscal de Delitos de Género, que unifique las causas y tenga personal especializado que sepa implementar la ley de género. "Es una decisión política que salvaría vidas. Simplificaría y aceleraría la resolución de varias causas que actualmente andan boyando en distintas fiscalías. Pretendemos que haya un registro de quienes tengan prohibición de acercamiento para que legalmente esas personas no puedan tener armas ni comprarlas".

Diario UNO

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